viernes, septiembre 01, 2006

NOD

El primer golpe lo sintió en la boca y la sangre brotó de su labio roto. Aun así siguió. Adelante siempre adelante. El segundo golpe casi lo tira al suelo. Le desordenó el pelo y lo hizo cambiar de posición. Se apoyo en las cuerdas. Toco sus piernas que no las sentía. Intento dar un paso y salir al encuentro. Con su short rojo y su torso transpirado. Un ojo cerrado y por un segundo los dos. Tenía la sangre de su labio sobre su pecho. Sus marcados abdominales parecían contraídos, esperando con la respiración adentro el próximo golpe. Nunca dijo que era valiente, pero si había que pelear para eso estaban las manos. Para pelear y escribir, siempre con la mirada al frente, aunque costara ver bien, aunque las piernas se doblaran o la sangre cayera por su cuerpo. Aunque tiraran la toalla. Aunque esperara en una esquina sin poder respirar. Aunque no escuchara las instrucciones, aunque no supiera pelear. Ahí estaba, con la cabeza en alto y la mirada perdida. Pero no le dolía, él no estaba allí. Las voces de la gente, las caras, los asientos, las luces, la campana. Nada. Así es, nada. Y vinieron más golpes y sus brazos arriba parecían no protegerlo.