martes, julio 18, 2006

APUESTO A QUE TÚ TAMBIÉN APUESTAS

Cuando pienso en las apuestas me acuerdo de Dostoievski y su libro el jugador. Recuerdo, además que a mi también me gusta la ruleta rusa. Cuando pienso en las apuestas, pienso en el póquer y en Fante, y recuerdo el póquer en la televisión y en las películas, a mí también me gusta el póquer y Fante y Dostoievski. Cuando pienso en los caballos pienso en pelos y transpiración y mal olor, y en caminar como vaquero después de montar uno. Cuando pienso en los caballos me imagino a los mapuches viendo por primera vez a un español subido en uno. Cuando pienso en los caballos, pienso en las corridas de toros y a ese jinete que entierra esa lanza en el cuello del toro antes de empezar la corrida, para cortarle el nervio del cuello al toro e impedir que mantenga la cabeza demasiado levantada como para herir al torero. Cuando pienso en los caballos, pienso en las carretas, y en lo incómodo que es subirse en una. Cuando pienso en los caballos pienso en los vaqueros y en los indios, en disparos, en muerte y en el cuero cabelludo. Cuando pienso en los caballos y tengo hambre, pienso en el charki y en su sabor salado, y cuando parte de él esta en mi boca, ya no pienso en ellos.