jueves, febrero 16, 2006

MUERDE LO ABSURDO

Y busca tu estilo, muerde lo absurdo, canta si quieres, a mí a estas horas no me molestes. No en este momento, cuando escribo sin polera y sin corazón.

Mi alter ego

Y miro las luces y las sombras que se dibujan en la calle, imágenes que se pierden y se encuentran a medida que los pasos y el tiempo hacen su duelo, mientras los sueños se arrastran a mi lado, agónicos, desangrándose lentamente con su destino escrito en la frente. No intento mirar hacia los lados, ni siquiera hacia adelante, miro el suelo, las luces y los papeles que contaminan las calles se alimentan del desorden y la suciedad que nos rodea, e imagino un cuadro, imagino que soy un invitado que errante avanza por el lienzo de la vida, con tanta luz y tanta sombra como es posible. Y la basura es mi compañera, mi amistad envuelta en tierra, en luna volcánica, en espejos rotos de la inconciencia, en la plenitud de la venganza solar , es así , nada mas que respiración y llanto, es así, nada más que la vida, la cruel invitada, que se coló como el súbito aliento de lo desconocido sin preguntar.


Mientras avanzo pausadamente, rítmicamente, armoniosamente junto al olvido, los recuerdos son pequeños sueños que ya no percibo, que pasan a través de mí, y no es que no quieran quedarse, los esquivo como un torero frente a su toro en mi hora de la verdad, que es una simple mentira que pretendo alzar como bandera, cono icono de mi indolencia.


Y es así como descubro mi ser inmerso en la vida, es como escapar de un sueño donde la movilidad se rompe y los aviones de fuego hacen su ruta; es como despertar, abrir los ojos y respirar. El espíritu se cuela en el espacio que antes había abandonado, algo que el tiempo y la rutina fueron destruyendo poco a poco, esa incapacidad de ver con los ojos rotos y el corazón abierto, es el milagro del profeta perdido en el desierto del tiempo, sin tentación que abolir ni reinos que proselitar. Y es de improviso, como los acordes de música que suenan en mi cabeza, y aquí no hay aviones, sólo palomas que comen un pan duro frente a vagabundos tirados en el suelo que no han comido desde anoche