martes, noviembre 08, 2005

EL MUNDO LADRA CON FURIA

El tiempo se sentía en los continuos cambios de posición de mi cuerpo, mi pie no dejaba de moverse en un nervioso y distraído movimiento. El sol permanecía en su órbita y giraba sin agotarse en su trayecto aburrido e indiferente. La luna al menos lo había logrado, permanecía inmutable y respiraba. Un perro ladraba con furia, el mundo entero ladraba con furia y pedía algo de comer, yo simplemente observaba. Era difícil concentrarse en algo. La música del taladro y el cemento era una especie de sinfonía dictatorial a la que estabamos sometidos, era como escuchar a Wagner y a Handel juntos, o incluso peor que eso. La sala parecía una cárcel de color amarillo triste y tenia a olor a mentira y a Universidad con fines de lucro. Los sueños permanecían estáticos junto al polvo. La mente se iba oscureciendo y la originalidad se diluía lentamente como la alegría en un día nublado. La cinta del documental comenzó a girar y las primeras imágenes asomaron distraídas, ¿o era yo el que estaba distraído? Traté de mirar la pantalla, pero no había traído las ganas, los lentes ni el tercer ojo. Después pensé en El capital de Marx, me acordé de Lennin y de que las armas son necesarias tarde o temprano, y del libro de Stalin, leído hasta la mitad, que mi hermano tiene en el velador. Medité en la muerte de Hemingway. Las imágenes del documental llenaban todo el lugar y el hastío se hacia sentir sobre nuestras cabezas. Mis pensamientos andaban de un lugar a otro sin descanso con una hiperactividad extrema, como a doscientos cuadros por segundo. La cinta había sido varias veces usada y de repente tendía a aparecer esa línea que borra un poco la imagen y que esta presente en los videos que uno vuelva a ver una y otra vez. Un tipo con un traje de época hacia girar una especie de juguete y los caballos, simples dibujos en un papel, giraban incansablemente produciendo que la imagen tomara vida. En la sala todos lentamente moríamos o por lo menos deseábamos estarlo. Algunos en un acto de fe le pedían a Dios, a Buda, a Hare krishna, a Malcom X que terminara con todo de una vez, que viniera un tornado y se llevara todo, incluido el aburrimiento y el ritmo antagónico del horario de clase. La forma en la que estaba construido el documental no me convencía, la forma en que estaba construida la vida, tampoco. Era como ver a Los Pincheira o a Hippie tratando de encajar en un periodo de la historia, era inverosímil, era como ver aun grupo de jóvenes tomando cerveza en la playa en vasos. Es como para preguntarse:¿ algo anda mal? Por lo menos, siempre existe la opción de cambiar el canal o apagar la tele, yo me voy por la opción b y me declaro incrédulo. Al final tenia que escribir un ensayo sobre lo que había visto, así que me dispuse a hacerlo. Escribir era una tarea fácil, sonar inteligente era lo complicado del asunto. Después de un rato terminé la misión encomendada, se hacia tarde y el mundo seguía como siempre, seguía ladrando con furia y yo también, estaba un poco más viejo y tenía sueño, así que me acosté y puse el disco compacto del Requiem de Brahms. Era como asistir a mi propio funeral, por primera vez era puntual en algo.